Bueno, como lo prometido es deuda, allá vamos...
Siempre he sido un niño normalito, nunca me he metido en ningún tipo de problema más allá de lo normal, ni me he peleado con nadie a hostias (no soy violento). Jamás me han gustado los deportes ni se me han dado bien en absoluto... soy un perfecto inútil en esos temas, mi coordinación no es nula, pero casi.
Desde que estaba en el cole allá por 6º de primaria, me extrañaba que, aunque me gustasen algunas chicas, también sentía de algún modo cierta atracción especial por los chicos. Claro, cuando estás en 8º de EGB y de pronto te das cuenta que hay algo que te llama más de la cuenta la atención de algún compañero de clase, no le das importancia (al menos yo no se la daba) ¡Ay, si me hubiese dado cuenta antes, otro gallo habría cantado!
Después vino el instituto, donde cada vez más iba notando cosas "raras" sobre mi extraña atracción por los congéneres de mi mismo sexo. Para cuando quise acordar, estaba ya en 3º de BUP y tenía una idea bastante clara de que a mí las chicas no me iban mucho que digamos; sin embargo, ése fue el mejor año de mi vida (o el mejor que recuerdo hasta ahora), tenía montones de amigos, salía de viernes a domingo, fue el viaje de estudios... todo era genial. Es obvio que el tema "parejitas" lo dejé de lado... digamos que no me interesaba mucho en aquél momento, no recuerdo ya si de forma voluntaria o inconsciente.
COU, el curso siguiente y último antes de la universidad fue sin embargo un poco diferente. Yo tenía ya 17 años y era perfectamente consciente de que era gay. Ya no había medias tintas, ni chicas monas que se me cruzasen por delante y me hiciesen desviar la mirada. También fue un buen año, me lo pasé genial y seguía con mis amigos al ritmo del año anterior. Sin embargo, el tercer trimestre fue fatal... consciente como era de ser homosexual e incapaz de contárselo a mis amigos, comencé a aislarme.
No sé por qué tenía tanto miedo de que se enterasen de aquello, pero creo que era simplemente porque yo mismo no terminaba de aceptarme. No podía creer que aquello me estuviese pasando a mí. ¿Gustarme a mí los tíos? ¡Imposible! O sea... ¿que cuando estuviese con alguien, tendría que ser otro chico? ¡Dios! ¿Pero por qué a mí, con la cantidad de gente que hay en el mundo? En fin...
El caso es que eso, junto con la mudanza que habíamos hecho durante el verano anterior al comienzo del curso (dejé de vivir en la capital para irme a un barrio residencial "cómodamente" situado a 15 minutos en coche, que se podían convertir en un verdadero infierno para un chaval sin más medio de transporte que un puñetero autobús que pasaba cada hora a 1 kilómetro de mi nueva casa y cuya última vuelta al pueblo era a las 21:00h), desembocó en mi total aislamiento y consecuente depresión.
Lo pasé fatal. Fueron unos meses que para mí se quedan... no tenía ganas de comer, perdí el curso totalmente (suspendí todas las asignaturas excepto inglés, algo es algo), dejé de salir con mis amigos y me distancié de ellos. Tan sólo tenía ganas de llorar, de dormir y de morirme. ¡Un cuadro, vamos!
Al tener que repetir curso y ser el último de mi plan educativo, el año siguiente tuve que hacer 2º de Bachillerato LOGSE. Como no hay mal que por bien no venga, hice algunos amigos nuevos (casi todos mis amigos de toda la vida habían pasado de curso y entraban ese año en la universidad) y, por exigencias del "guión", tuve que aprender francés; siempre me gustaron los idiomas y se me dieron muy bien, de modo que no fue un problema para mí. El caso es que saqué el curso limpio, con unas notas no muy brillantes pero tampoco malas del todo, hice la Selectividad en junio y me fue muy bien, saqué unas notazas que todavía no soy capaz de creerme... incluso me subió la media ¡y eso que contaba tan sólo un 40% de la nota final! Por lo menos me subió un poquito el ánimo.
Aquel verano del 2000 pasó por mí sin pena ni gloria. No fue un mal verano, al menos no me lo tuve que pasar estudiando para septiembre, porque iba limpio de todo... pero en septiembre ¡llegó la universidad!
Aunque eso será el tema de mi próxima entrada.
Vivo en los mundos de Yupi...
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